¡Viva México! ¡Viva
Juárez! Viva el 5 de mayo
Los mexicano-americanos celebran el 5 de mayo, especialmente en los estados
de California, Arizona, Nuevo México y Texas. Los habitantes de
estos estados tuvieron una participación muy importante y contribuyeron
al derrocamiento del Imperio de Maximiliano de Habsburgo (de Austria).
La Monarquía Imperial fue impuesta desde 1864 hasta 1867 en México
por Napoleón III Emperador de Francia (sobrino de Napoleón
Bonaparte) y por el grupo conservador mexicano del "Club de Notables".
Estas sociedades mexicano-norteamericanas se formaron después
de la guerra contra México (1846-1848) como respuesta a las atrocidades
cometidas por las tropas americanas que ocuparon las tierras anexadas
por los Estados Unidos de América al terminar la guerra. La distribución
de estas tierras fueron de acuerdo con el Tratado de Guadalupe Hidalgo
y con el pago de ($15,000,000.00) quince millones de dólares. Estas
sociedades establecieron una guardia de vigilantes, con la finalidad de
proteger sus hogares hasta que el orden se estableció en la parte
suroeste de los Estados Unidos. Entonces se volvieron en sociedades de
tipo social. Fueron estas sociedades las que contribuyeron en gran parte
con financiamiento para el Gobierno Constitucional Mexicano en su lucha
contra la Monarquía Imperial Mexicana.
En 1858, Benito Juárez fue elegido Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos para defender la Constitución establecida el 5 de febrero
de 1857. Después de varias luchas internas, Juárez fue reelecto
en 1861. Debido a la inestabilidad financiera, causada por la guerra mexicano-americana,
el Congreso Mexicano acordó suspender los pagos de la deuda exterior
durante dos años.
Los acreedores en Europa (Inglaterra, España y Francia) decidieron
que la intervención sería la mejor manera de cobrarse la
deuda. Francia tenía su propia agenda, la cual era desconocida
por Inglaterra y España. Napoleón III, Emperador del Segundo
Imperio Francés quería establecer una monarquía favorable
para Francia, y asimismo, quería disolver el Gobierno Constitucional
Mexicano. Sus planes de grandiosidad consistían en extender esta
monarquía hasta Centro y Sudamérica para proveer de materia
prima y comercio a Europa y al mismo tiempo estar cerca de la República
de los Estados Unidos la cual crecía en poder después de
anexar California, Nuevo México y Arizona.
Los designios descabellados de Francia fueron fomentados y confabulados
por los terratenientes plutocráticos y los conservadores de México
que temían perder su poderío y sus tierras al nuevo gobierno
constitucional del Presidente Juárez. El 8 de diciembre de 1861,
los poderes europeos desembarcaron en el Puerto de Veracruz y lo ocuparon,
siendo España la primera en llegar. Para el 11 de abril de 1862
España e Inglaterra se enteraron de las intenciones de Francia
y abandonaron su apoyo embarcándose hacia Europa.
Mientras tanto, en la ciudad de México, el Presidente Juárez
(indio zapoteca que se había licenciado como abogado y había
estudiado para el sacerdocio) tomaba medidas para contrarrestar la invasión:
"El gobierno de la República...en vista de la declaración
de los plenipotenciarios franceses, no puede ni debe hacer otra cosa que
rechazar la fuerza con la fuerza y defender a la nación de la agresión
injusta con la que se la amenaza. ...Tengamos fe en la justicia de nuestra
causa... haciendo triunfar no sólo a nuestra patria, sino a los
principios de respeto y de inviolabilidad de la soberanía de las
naciones" (1). El Presidente Juárez declaró la ley
marcial en todas las áreas ocupadas por los franceses en estado
de sitio.
Cuando llegaron las tropas de refuerzo francesas, el ejército
se componía de (7.000) siete mil soldados que salieron en la ruta
de (225) doscientas veinticinco millas hacia la ciudad de México
a principios de abril con la ilusión de que los mexicanos les darían
la bienvenida. Esta ilusión fue nutrida por Juan N. Almonte, un
reaccionario mexicano, y por el Conde Dubois de Saligny, el embajador
francés, nombrador por Napoleón. El Presidente Juárez
le dió la orden al General Ignacio Zaragoza de detener el avance
de las fuerzas armadas francesas en los fuertes de Loreto y Guadalupe
cerca de la ciudad de Puebla. Zaragoza contaba con sólo (2,000)
dos mil hombres.
El 5 de mayo de 1862, los cañones resonaron y los rifles dispararon
y más de (1,000) mil soldados franceses cayeron muertos. Los mexicanos
habían ganado la batalla, pero no la guerra. Sin embargo, esta
fecha es la que simboliza el valor mexicano ante una armada tan formidable.
Para junio de 1864, Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota (austriacos)
llegaron a la ciudad de México para tomar posesión del recién
formado Imperio Mexicano y fueron coronados como el Emperador y la Emperatriz
de México. Aunque Maximiliano organizó la administración
del gobierno, liberó a los indios de la esclavitud, y desarrolló
los recursos naturales del país, no pudo evitar la oposición
de los patriotas mexicanos. Los republicanos, al mando de Benito Juárez,
no aceptaron la intervención extranjera. Se refugiaron en el norte
del país y les pidieron ayuda a los californianos y a otras sociedades
mexicano-norteamericanas con financiamiento y voluntarios para la lucha.
Finalmente, Maximiliano fue derrotado y capturado el 15 de mayo de 1867;
fue juzgado por una corte marcial y ejecutado por una escuadra de fusilamiento
el 19 de junio en el Cerro de las Campanas con sus generales Miguel Miramón
y Tomás Mejía.
El 5 de mayo es una fiesta nacional mexicana. El campo de batalla es
ahora un parque en Puebla con la estatua del General Zaragoza montado
a caballo. Uno de los fuertes es ahora un museo de historia que describe
a escala con soldados de juguete lo ocurrido durante la Batalla de Puebla.
Pero es en los Estados Unidos de América donde se celebra de una
forma más festiva con desfiles, música, bailes folclóricos
y comida. Estas festividades son para recaudar fondos para obras benéficas
y como demonstración de la solidaridad que existe entre los mexicano-norteamericanos.
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