La rana

 

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Estos anfibios resultan ser sensibles indicadores de la salud del un ecosistema, del mismo modo que el canario les servía a los mineros para detectar si el aire estaba enrarecido; cuando el pajarito moría, era hora de abandonar las minas. Así, si el número de los anfibios comienzan a desaparecer, algo malo debe estar pasando por allí.   

Ahora está, ahora no está  

Se podría decir que todo comenzó en California en 1982, con una misteriosa e inexplicable ausencia de ciertas especies de ranas. Aunque durante décadas éstos ejemplares fueron abundantes, en 1997 no se pudo encontrar ni una. Este tema interesó bastante a los científicos, los cuales no tardaron en descubrir que otras ranas y sapos bastante comunes se habían desvanecido. La noticia recorrió por todos los especialistas del mundo, y pronto se dieron cuenta que este era un problema global. La evidencia reunida es desalentadora y demuestra que estos animales están en serio peligro, particularmente en las zonas donde sus hábitats fueron modificados. Y el asunto se vuelve cada vez más grave, ya que los anfibios también están desapareciendo de zonas protegidas, en las que, aparentemente, el ambiente no ha sido alterado. La situación se vuelve bastante enigmática; los anfibios desaparecen de zonas alteradas y de áreas apaentemente vírgenes, en el trópico o en regiones frías, no se puede encontrar ninguna conclusión definitiva. Los primeros acusados son los pesticidas y otros agroquímicos, generosamente regados en los surcos, que se acumulan en los cuerpos de agua, donde se reproducen y crian estos anfibios. Algunos expertos aseguran que el principal problema de algunos herbicidas no es el tóxico, sino el detergente que se le agrega para para que se disperse mejor. Esta sustancia, que rompe la tensión superficial del agua,interfiere con la respiración cutánea de sapos y ranas y con la respiración branquita; de los renacuajos . También la lluvia ácida tiene su cuota de responsabilidad: sus gotas aumentarían la acidez en charcos y lagunas hasta un nivel incompatible con la supervivencia de los renacuajos. Parece que el exceso de radiación ultravioleta debido al adelgazamiento de la capa de ozono podría provocar graves daños en el ADN de las especies que viven en regiones frías.   

Son demasiads causas, al parecer, no existe un único responsable, ni siquiera para cada hábitat, y cada región tiene su situación particular. 

El destino de la rana.  

Los expertos opinan que la humanidad debería preocuparse seriamente por el destino de los anfibios. Estos son organismos fascinantes que establecen complejas interacciones con el medio ambiente. Estas relaciones pueden ofrecer valiosa información para entender como funciona la trama de la vida.  

El destino de los anfibios puede dar alguna clave del futuro de nuestro planeta. Por qué los anfibios resultan los principales afectados por estas alteraciones ambientales? Estos animales tienen en su mayoría un ciclo de vida bifásico (pasan parte de su vida en el agua y la otra parte en la tierra), por lo que la alteració en estos dos medios puede afectarle. Además su piel extremadamente fina y permeable los vuelve vulnerables. 

Con este destino de mártires de la contaminación, estos sapos y ranas nos demuestran que aún las alteraciones ambientales más sutiles pueden tener consecuencias catastróficas sobre los seres vivos y que la contaminación generada en puntos del planeta puede afectar a otros grupos de seres vivos lejanos e insospechables. La desaparición de los anfibios, el silencio nocturno de las charcas, es una estridente voz de alarma, un grito de alerta del ecosistema planetario. Ojalá podamos escucharlo!