
Cuando hay incendios o accidentes que involucren al fuego, algunas veces puede haber heridos y el saber cómo tratar quemaduras de primer y segundo grado es muy importante.
La gravedad de una quemadura depende de cuan profunda es y de el área que abarca. Cuando sólo se ha enrojecido la piel, no se han formado ampollas y el área es pequeña, la quemadura es de menor importancia; para aliviar pronto el dolor, sólo hay que dejar caer agua fría sobre ella por unos cuantos minutos; la forma más rápida para que cese el dolor en una quemadura es tratando de no exponerla al aire, y el agua la protege de éste. Aplicar un ungüento que este aprobado por los médicos o una pasta de bicarbonato de sodio, cubriendo la quemadura con una venda esterilizada.
Si la piel presenta ampollas, está abierta o se encuentra afectado más del 10% de su totalidad, el caso es más serio. La víctima debe se envuelta en una manta o sábana y trasladada inmediatamente a un hospital; si esto no es posible, cubre la quemadura con capas de tela seca y limpia, que no tenga hilachas, para protejerla del aire, cuidando de no reventar las ampollas. También puede sumergirse la parte quemada en agua tibia, o colocar a la persona en una tina de agua tibia dejando que ésta corra. No deben aplicarse aceites, ungüentos, ni algo por el estilo; quita la ropa que esté floja y corta cualquier material adherido a la piel. También se debe estar preparado por si el herido entra en shock. Para evitarlo y si la víctima está consciente se le suministrará lentamente una solución de media cucharadita de sal y y media de bicarbonato de sodio.
Las quemaduras de sol vienen de haber estado expuesto a los rayos ultravioleta; cuando ha sido por tiempo prolongado, salen ampollas, y el problema puede ser serio. Cuando se va a tomar un baño de sol, debe protejerse la piel con crema o loción antisolar, aplicandola de acuerdo con las indicaciones. El primer día, sólo se deben asolear por un corto tiempo, después se puede ir aumentando gradualmente en los días subsecuentes. Si hay quemaduras, una solución de bicarbonato de sodio o sales de Epsom suavizarán la piel.. Recuerda que el médico es quien te debe señalar qué medicamentos usar, o lo que es lo mismo ¡NUNCA TE AUTO RECETES!
El estar expuesto al sol por un largo período puede causar insolación. Los síntomas de una insolación son: Piel seca, pulso rápido y temperatura elevada. La víctima siente jaquecas, vértigo, nauseas y hasta puede perder el conocimiento. Si se sospecha una insolación, debes llamar al médico, porque se trata de una emergencia grave; mientras se espera, debe trasladarse a la víctima al interior y ponerla en cama; se frotará todo su cuerpo con una esponja impregnada de alcohol o agua tibia, para reducir su temperatura. Si no se dispone de un termómetro, se tomara el pulso; un ritmo menor a 110 pulsaciones por minuto significa que la temperatura es soportable.
El agotamiento producido por el calor obedece a que el cuerpo pierde sal y líquidos por exceso de transpiración. Puede ocurrir en el interior o en el exterior de una casa, generalmente en climas calientes. Los síntomas son: transpiración abundante, palidez, nauseas, vértigo y posible desmayo, también sufre de fatigas exageradas. Se le debe acostar y suministrarle una solución de sal y agua (una cucharada en dos tazas) poco a poco.