El Principado

"Roma aurea", Roma imperial. Emperadores que gobiernan el mundo, que se hacen dioses.

 

Dinastía Julio-Claudia

 

Octavio Augusto

(Gob. 31 a.C- 14 d.C). Nacido en el año 63 a.C. Fue adoptado por Julio César. Desde el 45 a.C. formaba parte del Estado Mayor del dictador. La noticia del asesinato de su padre la tuvo en Iliria y desde entonces se dedicó obstinadamente a reivindicar su herencia. Tras las disputas civiles llegó el último episodio de Accio y quedó como único amo de Roma. Comienza entonces su ingente tarea política: el establecimiento de un sistema, un régimen en el que el poder centralizador del Príncipe (Principado) se une al respeto de las tradiciones republicanas.

Desde el año 27 a.C., en el que el Senado abdica sus poderes y le concede el título de "Augusto" comienza unos cambios muy profundos en Roma: el Senado pasa a ser más un cuerpo que una asamblea; caballeros y senadores formarán la aristocracia, de la que se reclutarán los altos funcionarios del Estado; el ejército confirmará su carácter profesional; las Provincias se reparten entre el Senado y el Príncipe (único imperator-) que delega en embajadores y procuradores; se refuerzan las fronteras del Estado solventándose los problemas levantiscos de Germania, Dacia e Hispania (apenas hay nuevas conquistas territoriales).

Octavio realiza además reformas en materias de justicia y costumbres: restaura los jurados permanentes, instaura el derecho de apelación, unifica la jurisprudencia, rehabilita la consideración de la familia y los cultos tradicionales. Proyecta grandes trabajos en urbanismo: en Roma y las Provincias (foros, templos, acueductos, vías).

El trabajo de Augusto señala una restauración y una revolución de tal magnitud que los hechos de sus descendientes no son sino leves remedos, profundizaciones de mayor o menor consideración en el mismo sistema. Desde los caminos de la monarquía y el estatismo tienden a la universalidad.

 

Tiberio

(Gob. 14-37). Tiberio Claudio Nerón de origen; Tiberio Julio César tras su adopción. Fue tribuno militar en Hispania y enviado a Armenia. Cónsul en el 13 a.C. Casado forzosamente con Julia, viuda de Agripa e hija de Augusto. Encargado de detener las invasiones y levantamientos en el Danubio y el Rhin.

En el 6 a.C. bruscamente se destierra a Rodas. Fallecidos los hijos de Agripa y Julia (Cayo y Lucio) tiene que volver a Roma para entrar en adopción de Augusto. Al fallecer el Emperador en el año 14 el Senado le otorga el mando imperial, aunque en principio Tiberio se proclamaba republicano.

En el año 27 se retira a su finca de Capri y no regresa más a Roma.

 

Calígula

(Gob. 37-41). Hijo de Germánico, llamado Calígula por el tipo de calzado (caligae) de los soldados del ejército del Rhin, entre los que se crió.

Sucedió a Tiberio, por orden de la ya anciana esposa de Augusto, Livia, pero su reinado fue corto: su reconocida locura, su caprichosa personalidad, su licencia desmedida, su deseo de lujo, provocaron reacciones tradicionalistas que condujeron a su asesinato en el año 41.

 

Claudio

(Gob. 41-54). Hijo de Druso, hermano de Tiberio. Apartado de la vida pública durante largo tiempo a causa de sus taras físicas y enfermedades (pasando el tiempo en actividades intelectuales como el estudio de la Historia), los pretorianos le escogieron para suceder a Calígula.

Fue un Emperador muy activo: dirigió correctamente los "ministerios", ocupó la Gran Bretaña e integró en el imperio la Mauritania.

Se casó con Mesalina, una perversa mujer a la que finalmente ejecutó; su siguiente matrimonio fue con Agripina, por la cual adoptó a Nerón. Probablemente ésta su última esposa fue la que le envenenó para que heredase su hijo.

 

Nerón

(Gob. 54-68). Lucio Domicio Aenobarbo, más tarde Nerón Claudio César Druso Germánico. Educado por Séneca. Apoyó su autoridad en el prefecto del pretorio Burrus.

Comenzó su reinado con buenas iniciativas, especialmente las relacionadas con el Senado, pero algunos problemas palaciegos (el asesinato de Británico, hijo de Claudio y supuesto competidor al trono) provocaron un mal porvenir: tras matar a su madre Agripina, autora de su encumbramiento y sostenimiento en el poder, comenzó un gobierno personal y autoritario. Nombró a Tigelino como jefe del pretorio; se alejó de las doctrinas de su maestro Séneca, al que condujo al suicidio; se inició en el culto del Sol-Rey; fue acusado del gigantesco incendio de Roma (64) como justificación de su interés por construir un enorme palacio imperial (Domus Aurea).

En el 66 partió a Grecia para exhibirse en los Juegos. En el 67 regresó a Roma y tuvo que hacer frente a varias rebeliones: Víndex en la Galia, Galba en la Tarraconense, Otón (antiguo esposo de Popea, mujer de Nerón) en Lusitania. El Senado le depuso y Nerón se suicidó.

 

Tras Nerón, y antes de la llegada de Vespasiano, se sucederán Galba, Otón y Vitelio.

 


Dinastía Flavia

 

Vespasiano

(Gob. 69-79). Tito Flavio Vespasiano. Burgués de origen sabino que ejerció prácticamente todas las magistraturas del cursus honorum. Su tarea principal fue la militar: mandó legiones en el Rhin y Britania, gobernó Asia, reprimió a los judíos en el 67. Contempló al margen las disputas tras la muerte de Nerón hasta que fue aclamado por las legiones del Danubio y Oriente como Emperador. Desde Alejandría llegó a Roma donde comenzó su larga obra política y económica: pone fin a los disturbios interiores, desposee al Senado de sus privilegios, favorece a las familias provinciales frente a las aristocráticas, instaura una nueva dinastía con sus hijos Tito y Domiciano.

Fue el constructor del Coliseo (Anfiteatro Flavio).

 

Tito

(Gob. 79-81). Tito Flavio Vespasiano. Educado en la corte de Nerón. Tribuno militar en Germania y Britania. Lugarteniente de Vespasiano en Judea (en el año 70 tomó por asalto Jerusalén, destruyendo su mítico templo). Evitó casarse con la reina judía Berenice para no chocar con la opinión pública romana.

Dio nombre a unas termas y un célebre arco. Durante su reinado tuvo lugar la erupción del Vesubio que arrasó Pompeya.

 

Domiciano

(Gob. 81-96). Hermano menor de Tito. Acabó la conquista de Britania con la compañía de Agrícola. Luchó contra los germanos y organizó territorios junto al Rhin y la Mesia. Favoreció la urbanización en las Provincias, el comercio con Oriente (China e India incluso).

Edificó el palacio Flavio, los jardines del hipódromo y el estadio que ha dado forma a la actual Piazza Navona.

 


Dinastía de los Antoninos

 

Nerva

(Gob. 96-98). Originario de una familia de jurisconsultos. Cónsul en dos ocasiones, llamado por los senadores conjurados que mataron a Domiciano para ocupar el trono imperial. Adoptó a Trajano y fundó la dinastía de los Antoninos (el nombre de ésta procede de Antonino Pío).

 

Trajano

(Gob. 98-117). Marco Ulpiano Trajano. Nacido en Itálica (Bética) en el año 53. Su familia era de origen senatorial. Realizó la carrera pública hasta llegar al consulado en tiempos de Domiciano. Fue adoptado por Nerva antes de la muerte de éste, y cuando llega al poder comienza un reinado especialmente diferente de los anteriores: inicia un cierto "liberalismo" respetuoso con las formas republicanas, con el Senado, las Provincias. Dirige un principado lleno de conflictos bélicos (dacios, partos). Reanima la agricultura en decadencia, activa el comercio de los puertos, construye los más grandes foros de Roma e inmensos mercados.

Crea las Provincias de Dacia, Arabia, Mesopotamia, extendiendo el Imperio hasta límites asombrosos.

 

Adriano

(Gob. 117-138). Nacido en el año 74 en Itálica, fue adoptado por Trajano.

Luchó en Dacia y fue gobernador de Siria.

Su reinado tuvo una doble preocupación: por un lado, asegurar la paz, y por otro perfeccionar la organización del Imperio. Limitó las fronteras estratégicas (frente a la extensión de su predecesor), abandonó conquistas al otro lado del Eufrates, gobernó las Provincias y reinos protegidos a través de una compleja organización diplomática.

Fue conocido por ser un gran viajero: visitó todo su Imperio, estableció personalmente diversos limes militares: el Rhin, Damasco, Numidia, y el más conocido, el de Britania (contruyó un atrincheramiento desde Solway hasta la desembocadura del Tyne).

Gobernó rodeado de un Consejo y funcionarios, soñando unificar el Imperio. Dividió Italia en cuatro distritos con sus respectivos consulares. Codificó el derecho con un Edicto (de Salviano) aplicable a todos sus dominios.

Fue un gran amante de las artes y las ciencias; favoreció una reacción clásica de inspiración helenística como testimonian sus "Pensamientos".

 

Marco Aurelio

(Gob. 161-180). Devolvió al Senado parte de sus privilegios. Su reinado se vio ensombrecido por catástrofes, guerras (partos, germanos, cuados) y revueltas de campesinos. Murió en la campaña de Sirmio.

Fue conocido como filósofo estoico, dejando como testimonio un libro de "Reflexiones" en griego y una correspondencia en latín con su maestro, el retórico Frontón.

 


Dinastía Severa

 

Septimio Severo

(Gob. 193-211). Tras los desastres ocurridos después del fallecimiento de Commodo aparecieron varios pretendientes al trono imperial: Septimio Severo, africano casado con una siria, sale vencedor. Era un soldado que al acceder a la jefatura del Imperio favoreció a lo caballeros y el ejército en detrimento de los senadores. Las Provincias africanas conocieron con él la mayor prosperidad. La religión se abrió hacia el Oriente favoreciendo el sincretismo. Reformó el derecho y lo humanizó bajo la influencia de los grandes jurisconsultos (Papiano, Paulo, Ulpiano).

 

Caracalla

(Gob. 211-217). Constructor de las Termas que llevan su nombre.

En el año 212 promulgó un Edicto que otorgaba el derecho de ciudadanía a todos los habitantes libres de las Provincias del Imperio (Constitutio Antoniniana).

 

Heliogábalo

(Gob. 218-222). De origen semita, criado en siria. Llegó a ser "sacerdote del Sol" (cualidad que aparece en su sobrenombre; su nombre auténtico era Marco Aurelio Antonio). Entregó Roma a toda clase de orientales de baja extracción hasta que fue asesinado.

 

Alejandro Severo

(Gob. 222-235). Emperador conocido por dedicarse más a las "cosas del cielo" que a los problemas cotidianos. Toleró todas las religiones, adoptando como modelo de vida las normas morales procedentes del judaísmo y el cristianismo.