El devastador terremoto-maremoto de 1960 arrasó con la mayoría de ellos, al hundirse la isla sesenta centímetros, arrebatándole el mar a las costas sus extensas playas. Casi todos los palafitos desaparecieron, a excepción de los que se levantan en las riberas del estuario de la ciudad de Castro y los de algunas pequeñas caletas isleñas. Al navegar por la bahía se puede observar la llegada y salida de botes y lanchas desde los palafitos, y ver como en la parte posterior de cada palafito existe una plataforma, a modo de patio, donde se tiende y seca la ropa, crían las aves y hasta se cultivan plantas. |
| Hasta la localidad de San Juan, en la comuna de Dalcahue, llegó una noticia, como otras que de tarde en tarde suelen transmitirse entre los habitantes de determinadas localidades de Chiloé: "Don Sergio Montaña va a trasladar su casa desde Tocoihue a Tenaún y solicita por una minga de tiradura..." Se trata de trasladar una casa, sin siquiera sacarle los vidrios a través de seis millas, por mar y poco más de un kilómetro, por tierra. Es una faena típica de Chiloé, cada vez menos común, pero que igualmente sirve para recordar tradicionales costumbres, que se identifican con el profundo sentimiento de solidaridad que anima a los campesinos del archipiélago. Suelen haber mingas de techadura, cosecha, majas y cercos. Muchas veces un chilote decide cambiar de residencia y adquiere un nuevo terreno en otra localidad de la isla. Para economizar lleva consigo su antigua vivienda, no importándole cuales puedan ser las di ficultades que deba sortear. |
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La faena, sincronizada por la voz del que dirige, se repite una y otra vez. Y entre "tirada y tirada" se suspende brevemente la minga, a la voz de "esta sí que fue buena, compadre" o " me caigo, que tiraron bien los fiuras...", mientras un muchacho lleva el chuico de vino o chicha de manzana que los mingueros se pasan de mano en mano, para refrescarse mientras a gritos lanzan al aire los más variados chistes del repertorio local, entre los alegres mingueros. Estos son campesinos que llegan a trabajar dos días con sus respectivas noches, sin cobrar un solo peso. |
| La partida En Tocoihue esta la casa rodeada de yuntas de bueyes y hombres que preparan la faena. Le han colocado a la construcción las "yugueras" (dos vigas atravesadas bajo el piso), desde donde enganchan las cadenas que los bueyes comienzan a tirar después que la construcción es levantada con gatas, para desprenderla de sus bases. Se enganchan las cadenas y las yuntas de bueye s se acomodan para tirar, cuando un hombre de avanzada edad, elegido de entre el grupo de yunteros, da la señal correspondiente. este capataz de la faena la da a la ceremonia una especial solemnidad, atrayendo la atención de todos al improvisar salomas ininteligibles, que terminan con un largo "aauuuuiii..." de sonora y melodiosa expresión. es el momento en que las yuntas de bueyes tiren simultáneamente. |
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Lo hacen por tradición y costumbre y porque así los chilotes superan sus propios problemas. Saben que cuando necesitan una ayuda, de inmediato surgirá la colaboración solidaria y espontánea de sus coterráneos y vecinos.
El dueño de "la minga" retribuye el gesto con vino, chicha, cazuelas de ave, asado de cordero o vaquilla, estofados, chuchocas o tortillas al rescoldo. Les sirve en abundancia y anima los breves descansos de la alegre reuni&oacut e;n de hombres, mujeres y niños, que dan al trabajo de trasladar la casa un especial colorido.
(Crónicas de Chiloé. Mario Uribe Velásquez)