
| La Isla Grande de Chiloé inicia
la zona sur de Chile. Chiloé fue habitado por los chonos, aborígenes
pescadores y recolectores de mariscos. Cuando se produjo el desplazamiento
mapuche hacia el sur, los huilliches (mapuches del sur) desplazaron a los
chonos del continente y de la Isla grande.
Los huilliches y los chonos prácticamente desaparecieron en el mestizaje. Sólo quedó un grupo nuevo: los chilotes. pueblo mezcla de español y aborigen. |
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Como buen isleño , el chilote es taciturno, introvertido. lleno de una rica vida interior, una vida de fantasía que ha producido la mitología más extensa de Chile. Otra característica de esta gente es su dependencia del paisaje insular, esa comunión intima con su tierra y su mar. parecería que el chilote rehuye al extraño y se refugia en su naturaleza. De aquí que para el viajero apresurado, lo substancial de Chiloé pasa inadvertido; sólo percibe la belleza del paisaje o lo pintoresco de algunas costumbres. |
| La Isla Grande es como un pequeño
continente. Una desgastada columna vertebral, formada por los restos de
la cordillera de la Costa, la recorre a lo largo del litoral oceánico.
Este es alto y recto, cubierto de selvas y matorrales. Nadie habita estas
serranías. Es el país de los bosques solos, el imperio del
alerce gigante, del ulmo, del ciprés, del roble, del avellano y
el canelo. Son cerros verdes que terminan en acantilados y roquerios abruptos.
Los chilotes desconfían de esta costa sola. Por ella sopla un viento mágico en el que andan mezclados el "caleuche (barco fantasma)" y los "brujos" de Cucao. |
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Al otro lado, en cambio, la costa oriental de la isla es baja y accidentada. Aquí la isla desciende al mar interior en suaves lomajes sembrados de papas y trigales que brillan bajo el sol del verano. de pronto aparece la alta torre de una iglesia de madera. junto a la iglesia, entre manzanos, el caserío también de madera. Castro, la capital de la provincia, es auténticamente chilota, con sus antiguas calles que suben y bajan por las lomas, con sus casas de madera pintadas de colores fuertes, con su enorme iglesia y ese tráfico incesante de gentes y embarcaciones. |