Un foto de Antenor Sandino Hernández.
María de las Mercdes se llamaba mi prima.
Aún me parece verla... ¡era tan singular!
con su vestido claro que junio le enracima
mecida en el columpio del patio familiar.
Éramos ambos novios... Novios de pantomima...
De mentira una tarde nos fuimos a casar...
Hace ya mucho tiempo... Yo no tenía encima
esta piedra de Sísifo tan dura del pesar.
Hace ya mucho tiempo... ¿Ella guardó el secreto
de aquellas dulces horas, de aquel primer soneto
en que vertíle toda mi ternura de amar?
Ella casó con otro... Y de verdad casada...
Los payasos huyeron por la puerta encantada...
Y la novia no ha vuelto otra vez a jugar.