José T. Olivares

Terebintos

José T. Olivarez
José T. Olivarez Source: Poetas Modernistas de Nicaragua (Pulic Domain)
Alma mía, tú no eres ya la misma.
Sin luz y sin fragancia
cruzaste la amargura del calvario,
subiste con las carnes desgarradas,
pasaron los tres días
y aún estás en la fosa, inanimada.
No esperes que, sumida en el sepulcro,
se levante tu lápida,
y que, al cielo, como una mariposa
beatífica te vayas.

Es muy triste, alma mía, tu evangelio:
has tenido caídas y lanzadas;
muchas noches del huerto
que tréboles brotaron a tus plantasa;
mucha hiel y vinagre;
el pesado madero a las espaldas,
y ninguna Verónica afligida,
ni una Magdalena apasionada.

Alma mía, tû no eres ya la misma.
¡Ya quedaron muy lejos las mañanas
en que fuiste como una religiosa
ebria de fe, resedas y campanas!

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Tierra Seca

¡Tardes en los montes de mi país!
¡Niebla de oro del polvo del camino,
melancólico grito cristalino
de cigarras de abril!
Carretas que la noche va siguiendo,
a la feria del mar;
despalados ardiendo,
casas de paja humeantes
y lejano balar;
en todo hay la tristeza y el deliquio
de las cosas distantes,
y una sed de verdura;
la indígena amargura;
el estival cansancio de esperar
de los montes soleados,
¡hermano de la pena en las tonadas
que en las huertas pobers se oyen cantar!
¡Pocoyos del misterio vespertino,
rojo sol japonés, tardes rosadas,
cigarra sitibunda del camino!

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