Go see a photograph of Rafael Montiel.
Ya todo el mundo que trata
de despedirse de Dios
se inclina. Mientras desata
un viejecito su tos.
Olfateando alza la pata
un can y humedece los
pies de una vieja beata
que aun rezonga a media voz.
Saled del templo la gente
y en el atrio más de veinte
perros ven con ambición
que uno lleva a su señora
como a una locomotora
que arrastrara un vagón.
Mrs. Forest
Mrs. Forest es una profesora
de la bella New Orleans, una bautista
que da clases de inglés gratuitamente
y explicaciones bíblicas.
Es una rubicunda americana
tan guapa como rica
que, sin duda, para no estar ociosa
fundó una escuela mixta,
a donde asiste alguna gente hispana
que aguí llaman latina.
Siendo como es, una dama elegante,
tiene que estar sumisa
al nuevo figurín que tanto gusta,
a pesar de la crítica.
De sus frescales labios brotan himnos
que al corazón progano divinizan
y al compás de las notas evangélicas
se esparce una fragancia a rosa mística.
Esta buena señora tan sonriente
que con cualquier persona simpatiza
- es increíble, empero --
la hace pecar la envidia.
Esto último lo supe
sin quererlo saber, por una amiga
de Mrs. Forest, que
es también una gran propagandista
de las mismas ideas y como ella
usa también calzones seda-lila
y medias transparentes rosa-pálida
sujetadas con ligas
de un rojo escanaloso, llamativo
y con áureas hebillas.
Pero todo este multicolor corimbo
es cursi, y el discípulo se fija,
desoyendo la plática cristiana
y olvidando la Biblia,
en el terso y blanquísimo intervalo
desde las ligas rojas hacia arriba.